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Relaciones Rotas

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Hace un par de semanas visité con mis amigas Sandra y Ximena la exposición de las Relaciones Rotas en el Museo del Objeto.
Antes de entrar ya sentía que el corazón me batía dentro del pecho como una licuadora vieja, no sé por qué tenía tantos nervios, entramos y a penas vimos la primer pieza fue como si a las 3 nos hubieran bateado la cabeza con un objeto contundente, fue TAN FUERTE.
Cada pieza de este museo fue donada y junto con la pieza se adjunta la carta explicando el por qué de la donación, en algunos casos, lo que representaba para el donante, en otros un poco más fuerte, por qué terminó la relación, en fin, en palabras de las personas que los donaron es tan real y tan humano a la vez.
Muchas piezas me impactaron al punto de las lágrimas, una cámara, con fotos de una pareja que se amaba y que luego de su último viaje juntos, la muerte los separó (el rollo aún en la cámara). Vestidos de novia cargados de la ilusión de que nada ni nadie va a separar lo que “Dios” ha unido y sorpresa… ahora están en el museo.
Dos cosas me impactaron muchísimo:
La primera, un par de donaciones con las que me sentí tan identificada que sin querer me brotaron las lágrimas así como si fuera yo la que estaba contando esa historia, una de una pareja de radioastronomos que se regalaron espectros de estrellas, la historia que cuenta el donador es larga y triste, pero la que más me pegó sin lugar a dudas fue la de las grullas de papel, mil de ellas colgando del techo con muchos colores simbolizando el amor que se profesaban un par de novios, un amor que antes de que el pobre diablo que hizo las grullas, terminó, pero que siendo fiel a la promesa de hacer las condenadas grullas regaló a la chica que ahora las dona diciendo. “Somos muy buenos amigos ahora”. La parte que más me dolió fue cuando en su carta ella menciona los callos que le salieron en las manos a él por tener ese detalle con ella. Me sentí muy identificada.
La segunda, la más fuerte, me hizo un hueco en el estómago, una relación rota puede ser entre tu pareja, tu mejor amigo, un familiar, esta es de una madre y su hijo. Lo que el donador envió fue una bolsa con la ropa de su difunto hermano, la cual recogió en la SEMEFO el día de su muerte, su madre aún conservaba la bolsa sin abrir como guardando el espíritu de su hijo.

Entonces qué me deja la visita al museo? Y qué fue lo que pensé mientras recorría sus pasillos y leía sus historias? El duelo, el terminar una relación es un duelo que empieza a disolverse cuando nos deshacemos de todas esas cosas que nos recuerdan al ser querido, la historia se repite una y otra vez, los donadores se deshacen de estas piezas, de estos simbolismos para sobre pasar su duelo, es como subir un escalón afuera del pozo del dolor, no sé si sirva porque tal y como le he contado a muchas personas en mis duelos y a pesar de aniquilar todos estos detalles que te recuerdan a esa persona que quisiste, los recuerdos quedan en ti, en tu mente, en los olores, en los sabores, en las esquinas donde se besaron y ahí se quedó el recuerdo.
Siempre hay alguien con mejor memoria eso sí, o siempre hay alguien que quiere más, que se entrega más, que está dispuesto a más y a esos creo que aún y donando ese duelo les es más fácil de digerir.
Si recomiendo el museo? Sí, porque también hay muchos momentos chuscos, muchas historias que te hacen sonreír, muchos detalles que la gente tiene que te hacen pensar que no está mal ser un enamorado empedernido, simplemente hay que encontrar a la persona indicada que aprecie esos detalles y volverte a enamorar.