Divinos angelitos Feb10

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Divinos angelitos

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Mi primer encuentro con la muerte fue cuando una empleada de mi mamá, Angelita. Era una mujer enamorada de la vida, pero con una malformación que fue cambiando su vida. Eso jamás le impidió tener una sonrisa en su cara siempre, recuerdo que cuando se quedaba plantada viendo hacia ninguna parte y yo le decía -Angelita qué haces, qué ves, en qué piensas?, siempre me contestaba después de un suspiro laaaargo y tendido “Si tu supieras Moni”, esa frase se convirtió en su sello característico, pero su reserva siempre fue para mi un misterio.
Un mal día no fue a trabajar y cuando le pregunte a mi mamá que a donde había ido me dijo “Hay hija, si tu supieras las cosas que una mujer hace por amor”… y todo se aclaró como el água.
Resulta que Angelita estaba enamorada de un hombre que veía en ella a una gran amiga, pero su malformación no terminaba de convencerlo y Angelita buscando su aceptación se operó esperando con esto conquistar el corazón de este hombre. Todo iba bien y ya habían anunciado que estaba perfectamente, que regresaría a casa en 2 días, pero al siguiente nos encontramos preparando su funeral, una negligencia medica nos arrancó de las manos a una gran mujer, a un gran ser humano.

Hace poco, el año pasado para ser exactos, mi abuelo paterno murio, no era el padre de mi papá, pero si lo cuidó desde chico, después de que su padre biológico murió.
La noticia me tomó por sorpresa, el solo iba a un chequeo médico y ya no regresó… lo que más me sorprendió fue ver que mi papá nunca perdió la paz de su cara y que mi madre estaba completamente destrozada.

Por último la historia que marcó mi vida para siempre, y que recuerdo cada 10 DE FEBRERO, un día que nunca olvidare.
Era domingo, Alex, mi hermano no habría tenido más de un año, yo estaba en la regadera, escuche el timbre de la puerta y pocos minutos después escuche un grito, y luego llanto.
Al salir de la regadera vi a mi mamá abrazando a mi tio Victor (a quien muy rara vez tengo el gusto de ver porque vive en Guatemala)y a mi papá tomandose la cara con las manos; Al verme mi papá se dirigió a mi y me dijo, vístete, tengo que hablar contigo.
El cuarto parecía más frio que de costumbre y no entendía lo que pasaba, mi papá tocó en la puerta y me dijo con una voz calmada y confortante – Sientate hija, esto no es fácil de decir- Tomó mi hombro y me dijo, tu tio Victor esta aquí porque nos vino a avisar que tu tio Gustavo acaba de morir, tuvo un derrame cerebral y estamos esperando que su corazón responda por si solo o simplemplemente que pare para declararlo oficialmente muerto, quiero que seas muy fuerte y que vistas a tu hermanito porque vamos a casa de la abuela a decirle, porque aún no lo sabe, ok?.
Lo que pasó después fue borrado por completamente de mi mente, pero si que recuerdo el momento en el que se lo dijeron a la abuela, por alguna extraña razón le dieron la noticia fuera de su casa, en el estacionamiento del edificio yo estaba en el carro, Alex dormido en mis brazos y la imagen de mi abuela se quedará marcada en mi mente para siempre, también ese momento en el que vi llorar a mi papá como un niño (mi tio y el fueron mejores amigos toda su infancia).

Todos estos recuerdos me vienen a la mente porque se que estas 3 personas me cuidan las espaldas, sobre todo mi tio Gustavo, el cual cada día 10 de febrero se hace presente de una manera u otra. Ayer por ejemplo estaba sentada en una banquita, el frio me calaba todos los huesitos, me dieron un beso, igualito a los que me daba mi Tio Gustavo, IGUALITO… y claro me vino a la mente su imagen, pregunte que día era y había pasado solo unos minutos de las 24hrs, ahi estaba él, lo sentí muy cerca de mi.
Por parte de mi abuelo, la palabra Ferrocarril me lo recuerda, porque el fue el que me enseñó a pronunciar la “rr”.
Angelita con su frase “Si tu supieras” y cada vez que la escucho la recuerdo con su gran sonrisa de complicidad.

Estas 3 personas marcaron mi vida para siempre, son mis grandes amores y siempre viviran como un lindo recuerdo y forman un pedacito de mi corazón, donde quiera que estén se que no me dejan sola, que me cuidan y cuidan a los mios.
Los quise, los quiero y los tendre en mi mente siempre, les mando un beso y un agradecimiento por todas sus enseñanzas donde quiera que esten.