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pausa. Fútbol y estrellas

El sábado era el partido de México e hicimos reservaciones en un restaurante/bar mexicano desde el jueves, estuvo muy bien bajado ese balón ya que de no haber hecho reservación nos hubiéramos arrepentido. Llegamos a las 4:45 y afuera de “Mezcal” ya rondaba una buena banda de 10 mexicanos bien uniformados con trompetas, playeras de la selección y maquillaje de bandera.
Pedimos nuestras chelas; nos acompañaba nuestro buen amigo Ofer, que se aventó conmigo una picosísima michelada, comienza el partido, GOL, el lugar ya estaba a reventar y la gente en la calle nos veía como diciendo -es la hora feliz??.
No habían pasado ni 10 minutos nos interrumpen el partido, en los 3 canales de deportes la misma transmisión, las finales del all around de gimnasia artística femenil. La razón? una Israelí había calificado. Rechiflas, mentadas de madre, gritos solicitando chelas gratis por los inconvenientes, nos empezamos a desesperar TODOS, empezaron a salir smartphones, y a formarse grupitos al rededor de ellos. Segundo tiempo, la tele sigue transmitiendo la gimnasia, pero nadie se va, pedimos mas comida, mas chupe, y la señal regresa, la representante de Israel queda en séptimo lugar, a nadie le interesa, queremos fútbol!! Después del gol de Brasil empezó cielito lindo, no puedo explicar lo que se siente cantarlo taaan lejos de casa, porras, abrazos, emoción total y que nos cortan el medallero. CHALE! no importa ya ganamos México.

Nos invitaron a ver la lluvia de estrellas, sabíamos que iba a ser una chinga, no tenemos carro y la logística para cualquier tipo de reunión fuera de nuestra “zona” y sobre todo de noche es una friega… no nos importo.
Llegar a casa armar una maleta con comida, ropa, spray anti-mosquitos, música y todo lo necesario, nos tomo una hora llegar al auto que nos iba a dar aventón al punto de encuentro y luego 3 horas mas llegar a Afula. Había cientos de personas, pero el lugar era ideal, completamente aislado, en el cielo millones de estrellas, la vía láctea se veía clarísima, y la lluvia de estrellas no se hizo esperar, algunas eran tan grandes que segundos después se podía seguir viendo se estela. A eso de las 3 de la mañana, nuestro guía estelar, un profesor de matemáticas que nos explico todos los fenómenos estelares que se le ocurrieron nos aviso a viva voz, prepárense para algo sorprendente: “aquí viene la luna”, con su puntero láser nos señalo hacia donde ver, minutos después, se asomaba un puntito rojo, rojo, rojo, que fue tomando forma, nunca había visto la “puesta” de la luna, me pareció algo definitivamente hermoso, fue una noche mágica y llena de deseos.

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