Tags

Related Posts

Share This

La lengua del mundo

Cuando llegue por primera vez a Israel (a vivir) uno de mis mayores retos fue el conquistar su lengua, aquí hay muchos inmigrantes, y es muy común que en cada ciudad se encuentre un “Ulpan” que no es más que una escuela de Hebreo para los recien llegados a Santilandia.
Como ya he comentado en algún otro post, una de las primeras palabras que aprendí fue a decir “kaja” que significa nada más y nada menos que: “porque sí”. Y digo que aprendí eso antes que cualquier otra cosa, porque, cada vez que preguntaba a mi maestra, por qué a veces ciertas palabras no seguian la “regla gramatical” que yo pensaba era la más obvia, o por qué ciertas cosas se pronunciaban sin decir todas las letras, y un largo etc. de preguntas, ella me contestaba: -kaja!
Me fue realmente exasperante, y en muchas ocasiones llegaba a mi casa con una frustración que solo me permitia llorar amargamente.
Luego ya de un año y un cachito más de vivir en Israel, me he dado cuenta, que hay muchas cosas en este país que son simplemente kaja y así se quedaran, pero en lo que toca al idioma, cada vez me voy dando más cuenta que ni ellos solos se entienden, y para muestra basta un botón:

20120223-142536.jpg

Como se ve en la foto, la misma calle, se traduce al ingles de manera diferente, y no solo eso, la misma calle no tiene una forma correcta de escribirse en hebreo!!!
Como occidentales, acostumbrados a un idioma que se escribe de cierta forma debido a las reglas que ponen muchísimas e incontables academias, que incluso año con año sacan diccionarios para quitar, y poner letras a nuestro abecedario, sumar y degradar palabras del mismo, etc., etc., etc., una situación como esta nos dejaría con la boca abierta.
Pero lo que si, es que hay que dar crédito a los primeros colonizadores de Israel, que rescataron el hebreo de entre las cenizas, revivieron una lengua muerta. Pero porfa, no sean malos, ya ponganle reglas a su bendita lengua para que nosotros pobres inmigrantes podamos aprender más rápidamente a como mentarles la madre por fregaderas como esta!

No se ofendan. Aprender hebreo ha sido el mayor reto a mi paciencia y por eso estoy infinitamente agradecida.