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El Museo del Holocausto

En lugar en el que estudio hebreose organiza para cada curso una salida a Jerusalen, como cualquier otro viaje a la capital de Tierra Santa me imagine que iriamos al Muro de los Lamentos y pasariamos el dia visitando lugares dentro de la Cd. Antigua… estaba equivocada.

Nuestro viaje comenzo en el Museo del Holocausto.
El museo esta construido a desnivel, y en forma de un tunel triangular; se entra bajando un poco en la estructura aunque de manera inperceptible para el visitante. Su arquitectura te permite ver al inicio un camino oscuro que se va iluminando gradualmente, mientras vas avanzando, nos comentaba nuestro guia que esto se hizo para hacerlo parecer a la vida misma, empieza en sola y oscura, conforme vas avanzando estan las salas, que se hicieron a forma de “baches” como tambien tienes en la vida.
En mi experiencia, la visita al museo representaba callar la curiosidad de un lugar del que todo el mundo habla, por lo menos en Israel es asi, y a grandes rasgos lo que se escucha es: -es dificil, es un lugar muy dificil-, y en general quise imaginarme que consestaria las dudas que me da pena preguntar por no querer ofender a nadie, por no tocar temas que pueden llevar a tristrezas innecesarias, en fin, para mi era un asunto de curiosidad y claro, personalmente de compasion.
Fue para mi un verdadero shock ver que las peliculas, los documentales, incluso los libros que en su momento lei, no solo no estaban describiendo una realidad desgarradora, sino desafortunadamente una INFIMA parte de esa realidad.
Al principio me conmociono ver la manera en la que se segrego a pueblo Judio, como se les identifico, se les clasifico, selecciono y enga;o para llevarlos a la muerte, me impacto la manera en la que TODOS y cada uno de ellos en todos los paises en los que se les fue consignando ninguno de ellos penso que lo que se rumoraba habia pasado en otros paises les pasaria tambien a ellos, en un testimonio escuche.
“Vivia en Holanda cuando el regimen Nazi se apodero del pais, fui muy ingenia al pensar que lo que habia escuchado que habia pasado en Alemania no nos pasaria a nosotros, COMO PODRIA PASARNOS?, somos Holandeses, esas cosas no pasan aqui…”

Una compa;era de clases se acerco a mi y me dijo -sabes MoNo? a mi todavia no me cabe en la cabeza como la gente pudo haber sido tan estupida, tan ingenua (mientras se le cortaba la voz) en subir a los trenes, en ir a los campos, en seguir las ordenes de los nazis, a lo que le conteste -amiga, estoy segura de que NADIE, absolutamente NADIE, se imaginaba que hubiera gente con las mentes tan torcidas para hacer lo que les hicieron… NADIE. Eso se quedo conmigo, todo el tiempo, todas las horas que pase en el museo no deje de pensar como puede ser posible tanto odio, tanta maldad, tanta intolerancia, tanta ignorancia.

No puedo, de ninguna manera describir lo que vi en el museo, no puedo de ninguna manera ponerme en los zapatos de todas las personas que en este pais perdieron a algun familiar en el holocausto, no puedo negar que llore, pero tampoco puedo negar que gracias a esta experiencia pude ver LUZ AL FINAL DEL TUNEL…