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El tiempo lo cura todo

Siempre le dije:
-Deberías comprarte una agenda, para que apuntes todo lo que dices y haces y luego no me reclames por pendejadas que ni dije ni hice.
Se lo dije muchas veces.
Lo más chistoso de todo es que si lo hubiera apuntado se hubiera dado cuenta como yo lo hice en su momento, de que las puertas de este corazón se le abrieron un día 17 y exactamente 365 días después en un día como ese pero un año más tarde, esas puertas se le cerraron en la nariz.
Me moría de la risa cuando vi mi agenda, me moría de la risa e hice una promesa.

NUNCA MÁS, y así será. Porque cariño, no estoy loca, es mi propia mente que decía, cierra este círculo, cierra esta puerta, no lo queremos más en nuestra vida.

NUNCA MÁS…